Un seismo de magnitud 6,5 sacudió la región ayer, el último de una serie de réplicas. La radiación en la planta ha subido en los últimos días.
Las últimas lecturas el fin de semana mostraron contaminación 100.000 veces superior a la normal en el agua del reactor número 2 y 1.850 veces lo considerado normal en el mar cerca de la planta nuclear.
Anoche se produjo un nuevo incendio en el reactor 4 de la central nuclear de Fukushima. La situación sigue muy inestable en cuatro de los seis reactores. El riesgo por radiación parece haber aumentado a causa de los últimos acontecimientos en Japón, donde el emperador Akihito ha pedido unidad a través de la televisión japonesa. Tras el incendio de anoche, poco más tarde, ha empezado a salir humo blanco del tercer reactor.
La situación actual es de máxima expectación, y nadie se atreve a vaticinar las consecuencias de lo que está ocurriendo tras el terremoto de Japón, a lo que hay que sumarle la falta y claridad de información. Según las declaraciones publicadas por la agencia Kyodo, por parte del portavoz del gobierno nipón Yukio Edano, es muy probable que el vapor blanco que está expulsando el tercer reactor esté contaminado radiactivamente.
La calma del pueblo japonés ha sido sorprendente. De forma ordenada hacen colas en los supermercados, gasolineras y carreteras para abandonar la zona. De momento el gobierno ha prohibido los vuelos sobre Fukushima en 30 km.
Comienzan a escasear los víveres y mascarillas, se producen cortes selectivos de electricidad y la bolsa nipona ha caído un 10 % en su tercera jornada de caída. La situación varía constantemente con las sucesivas explosiones e incendios, tanto, que la Escala Internacional de Sucesos Nucleares y Radiológicos ha elevado a nivel 6 el estado de Fukushima, solo un punto por debajo de Chernóbil.
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